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martes, 20 de junio de 2017

Un Carpe Diem un poco accidentado

Distance:                 5.45 NM
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Este sábado hemos salido con el grupo de Carpe Diem, esta vez con una enfermera y dos niños de 9 y 6 años, también se apuntó Ignacio. 
Durante toda la mañana, llevaba soplando un nordestazo fuerza 5-6. Cuando salimos a las 15:60 había fuerza 6. 
Nada más salir, nos aproamos e izamos la mayor con un rizo ya preparado. En cuanto nos dimos la vuelta para ir hacia Raos a encontrarnos con los otros barcos que participaban este día, trasluchamos. Aunque controlé la escota de la mayor con la mano y lo hicimos de forma suave, se rompió el puente del carro de la escota, así que inmediatamente, volvimos a aproarnos para arriar la mayor e ir con el génova.


Enseguida, a la altura del barrio pesquero, nos dimos la vuelta para ir a fondear a la playa de los Peligros, donde habíamos quedado. Como era previsible, con el génova parcialmente enrrollado, sin la mayor y con el nordestazo que pegaba, sobre todo al fondo de la bahía, no ceñíamos nada.

Los bordos que dábamos, simplemente nos mantenían en el sitio, pues el barco abatía lo mismo que avanzaba, y tampoco conseguía virar por la proa, por lo que tenía que trasluchar cada vez que quería virar y perdíamos barlovento. Faltaba un poco de potencia en la popa para equilibrar el barco, por lo que arranqué el motor y seguimos ciñendo y dando bordos, pero ya con el apoyo del motor.

Los bordos de ceñida, sólo con el génova y luego, con el génova y el motor.


Conseguimos llegar a la playa de los Peligros y ya allí, fondeamos. El niño pequeño que no sabía nadar pero era un osado, se puso el chaleco y se bañó. El otro chico no quiso bañarse. A las 20:00, después de merendar y explicar algunos nudos, a los que querían prestar atención, volvimos a Puertochico con el génova, ya con más calma, pero aún seguía el nordeste, que aunque había bajado un poco, en las estadísticas de windgurú marcaba fuerza 5.
Este martes he arreglado el carro. Para sustituir el puente, que tiene una distancia entre los dos tornillos de 3cm, he tenido que doblar en uno de 4cm en un tornillo de banco, pues no los fabrican de 3cm.

martes, 27 de septiembre de 2016

Isla de Santa Marina

Este domingo, con el grupo de Carpe Diem fuimos a la isla de Santa Marina, en la entrada de la bahía de Santander, es una isla privada, únicamente cubierta por monte bajo o matorral, rodeada de acantilados, con una pequeña playa en su extremo suroeste, en la que no desembarco desde que andábamos explorando la bahía con el bote de mi abuelo, hace ya muchísimos años.

Este día, eramos tres barcos, uno enorme, de 45 pies venía del puerto de Raos y dos que salíamos de Puertochico. En el Savreh venían dos chicos de 14 y 15 años, uno de ellos, en silla de ruedas, por lo que giramos al barco en el amarre, para que pudiese embarcar desde el pantalán por la popa. Fue el que se encargó de la caña.

La playa de los Tranquilos, frente a la isla de Santa Marina.

Hacía un día inestable, y probablemente nos íbamos a mojar, pero a pesar de las nubes y el poco y variable viento, llegamos a vela hasta la isla, allí en lugar de fondear, me amarré a la popa del velero de 45 pies, que para eso están los hermanos mayores, lo que pasa es que había poca corriente, los barcos no se separaban y estábamos constantemente a punto de golpearlo con la proa. 

Para evitarlo, largué un cubo por la popa a modo de ancla de capa. Eso hizo que el Savreh hiciese más resistencia a la corriente y quedase separado de la popa del barco al que estábamos amarrados.

Las olas rompiendo en las rocas de la isla de Santa Marina.

Los niños se bañaron e hicieron una ronda por todos los barcos, el agua debía estar muy buena porque no había manera de que embarcasen de nuevo.

A la vuelta, cambió el viento, del sur al norte, y con el cambio de viento, vino el chubasco cuando casi estábamos llegando a Puertochico y hubo que sacar la ropa de aguas. Al chico lo metimos en la cabina, menos mal que Álvaro me había puesto un médico fuerte.






lunes, 5 de septiembre de 2016

Islas de San Juan. Sábado

Este sábado el Savreh ha participado en la actividad Carpe Diem que como sabéis se trata de que niños del aula hospitalaria de Valdecilla, fundamentalmente con tratamientos oncológicos, salgan algunas tarde a dar una vuelta en un barco de vela para distraerse, al menos unas horas de sus duras enfermedades.
En cada barco, al menos embarcan un médico, el capitán o dueño del barco y los niños que quepan según la capacidad máxima del barco. 

Como esta haciendo muy bueno, por la mañana antes de comer en casa,  salimos a darnos un cole rápido y tomar el aperitivo, con Mar y los niños, a los arenales.

Los arenales, con la marea subiendo y las gaviotas apurando los últimos metros de playa.

Por las tarde, ya dentro de la actividad, salimos a vela con viento Norte y rumbo a las islas de San Juan, concretamente a la isla de la Campanuca que es la más grande de las tres.

Además de los dos niños que suelen venir, se apuntaron una hija de la médico e Ignacio, así que éramos seis, la capacidad legal máxima del Savreh, que nunca había probado, pero lo pasamos realmente bien.

Por las mareas que  tenemos estos días, ya me imaginaba que Álvaro quería ir a la Campanuca. Yo lo tengo calculado de otros años y el Savreh, con 1,25m de calado, puede acceder a estas islas cuando la curva de marea marca una altura de más de 4,10m.
La única obsesión de los niños era bañarse, así que antes de que la Cruz Roja viniese con una zodiac a desembarcarnos, se bañaron tanto tiempo que casi no les da tiempo a merendar.

Chistes en la proa.
El Corto Maltés
Ya en la isla, estuvieron cogiendo moras y explorando la isla. No subimos a la peña porque éramos pocos adultos para formar una cadena y ayudar a los niños a escalar. Desde arriba, se ve la otra isla, que es más pequeña,  Peña Rabiosa. Hay una tercera isla, más baja y pegada a tierra, que investigando en Internet he averiguado que simplemente se llama Isla Tercera.

La isla de la Campanuca.
Antes de que viniese de nuevo la zodiac a buscarnos, se bañaron de nuevo desde la isla y luego,  cuando llegamos al barco, se ve que no habían tenido suficiente,  se bañaron otra vez.

A la vuelta, a motor y anocheciendo, se echaron los cuatro niños, en la cubierta,  en la proa a contar chistes. El barco iba tan hundido de proa que la médico y yo ibamos subidos al borde le la popa para equilibrar el barco.
El Billy Budd y el Corto Maltés

miércoles, 17 de junio de 2015

Día incierto

Ayer el Savreh salió con el grupo de Carpe Diem. Fue un día diferente porque Álvaro González de Aledo, el organizador, este año ha decidido que se tienen que ocupar otros de la actividad, para que no dependa exclusivamente de él. Alvaro esta con el Corto Maltés de crucero en Francia.


Este día me tocaron las mismas niñas que la última vez pero con otro médico. Quedamos a las 15:30 como siempre. Estaba lloviendo así que en un principio nos refugiamos en la cabina. Soplaba nordeste pero de vez en cuando pasaba algún chubasco. El barco que salía de Pedreña decidió no salir pero los dos de Marina del Cantábrico y nosotros nos animamos. Pronto izamos las velas y fuimos al encuentro del Billy Budd y el Cherne. Cuando nos encontramos decidimos fondear en el Puntal ya que los niños, pese al frío, se querían bañar.


Pues eso, que se bañaron un buen rato y nadaron de un barco a otro, siempre sin soltarse de las defensas que dejamos amarradas a cabos por la popa, para que no se les lleve la corriente.  Mientras, los mayores estabamos con la ropa de aguas. Como al principio de la tarde hacia tan malo, habiamos quedado con los padres a las 19:00 en lugar de las 20:30 como es habitual asi que despues de dar una pasada por el Maritimo, volvimos a Puertochico.

domingo, 31 de mayo de 2015

Colonia de gaviotas en Mouro

Ayer sábado fue el primer día de las salida del grupo de Carpe Diem. Una tarde magnífica. Soplaba nor-nordeste suave y una temperatura estupenda. El plan era desembarcar en la isla de Mouro para que los niños vieran la cría de las gaviotas en las rocas. 

La flota la formábamos cuatro barcos, uno de ellos un oceanis 47,3. En el Savreh salíamos dos niñas de 11 y 10 años, un doctor y yo. El Savreh salió el primero. Enseguida izamos las velas y ceñimos hacia la isla.

Rumbo Mouro.
Llegamos de dos bordos y fondeamos sin arrancar el motor. La isla, desierta. Nada más hacer firme el cabo del ancla, aparecieron tres zodiacs con al menos 20 buzos, de una escuela de buceo que venían a hacer su bautismo. También apareció la zodiac de la cruz roja que nos ayudaría a desembarcar y los otros tres barcos del grupo. De repente, una romería. 



No podíamos desembarcar porque la zodiac no podía pasar a la isla por encima de los buzos, que andaban por el fondo y podíamos ver sus burbujas. Decidimos esperar a que acabasen. Mientras, mis dos grumetillas se bañaron, por la cara que ponían, el agua debía estar helada, pero no dieron un paso para atrás en la escalerilla ni se quejaron ni un momento. Son unas valientes. Dimos cuenta de dos tartas de cumpleaños y luego las pasamos a otro barco, por medio de la Cruz Roja.

Cuando finalizaron el bautizo de buceo, se fueron y pudimos desembarcar.
El Savreh casi no se ve. 


Efectivamente, la isla estaba plagada de nidos de gaviota, cada nido tiene tres huevos, cuando hay alguno con uno o dos huevos, es que el resto ya han roto el cascarón y andan cerca, escondidos entre la vegetación. Los niños cogieron muchos huevos y polluelos para examinarlos, luego los devolvieron a los nidos. De color marrón y con manchas pardas, cuando eran cogidos, vomitaban lo que tenían en el estomago y se hacían caca. Las madres revoloteaban amenazadoras alrededor pero no llegaban a atacar.


Se nos hizo tarde así que volvimos en dos viajes de zodiac a los barcos, los que iban a Marina del Cantábrico primero y los de Puertochico, después. Como había caído el viento y teníamos prisa, regresamos a motor.

El Corto Maltés.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Boya 16 y la historia de la pala del timón.

Este sábado el Savreh salió de nuevo con el grupo de Carpe Diem, con un niño de 8 y otro de 5 años. Esta vez conseguí convencer a Ignacio para que viniese con nosotros y se lo pasó muy bien.

Salimos a vela y pasamos por al lado del buque de aprovisionamiento de combate Cantabria, que estaba amarrado en los muelles de Cantabriasil. Está en Santander para el mundial de vela, que ya ha comenzado y se puede visitar. Nos saludaron los marineros y a los niños les hizo mucha ilusión.

El B.A.C. Cantabria.

Ignacio saludando a la tropa.

Luego fondeamos toda la flota alrededor de la boya 16, al S del pantalán de Calatrava porque una motora con un "donut" iba a pasear a los niños que quisiesen. Había mucha corriente de la marea que subía y un par de barcos garrearon. Yo con el "porsiacaso" ni me moví. Ignacio no se apuntó a lo del "donut" y nos quedamos en el barco, se puso a llover y nos metimos dentro. 


El pantalán de Calatrava y la boya 16 (roja por ser par) que delimita la canal de Astillero.

Al rato apareció la zodiac de la Guardia Civil, porque entre niños y adultos, en la motora iban 10 y estaba despachada para 6 personas, les pidieron los papeles, pero al final se quedó en un apercibimiento. También fueron a reñir a uno de los barcos, que estaba fondeado unos metros por dentro de la canal, al lado de la boya 16. Hay que fondear fuera de la canal. Las normas son para todos y hay que cumplirlas.


La flota fondeada por detrás de la boya 16


Cuando volvieron los niños de dar botes en el "donut" se secaron, merendamos y nos fuimos al Cherne a través del Corto Maltés. En el Cherne, que es más grande, Ignacio se puso a jugar con otros niños al parchís y al juego de la oca, le pusieron fanta naranja y patatas fritas, estaba encantado.

Volvimos a Puertochico a motor cuando estaba casi anocheciendo y en el pantalán estaban Mar y Sofía esperándonos. 

Estuvimos hablando con A.P. que había participado también esta tarde en el grupo de Carpe Diem. Nos contó que el había tenido un Etap 23i y que lo había disfrutado mucho. Nos contó también una inquietante historia sobre el barco. El caso es que la pala del timón también está rellena de espuma de poliuretano, para que flote. A él se le deslaminó yendo hacia Santoña, se metió el agua por dentro de la pala y se le abrió en dos. Al final se le partió. Tuvo que pedir remolque y lo pasó muy mal.

No sabía de esta aventura y en los foros de Etap franceses y belgas que ojeo por internet, no he visto que nadie haya tenido ese problema. El invierno pasado yo detecté una grieta en el lado de babor de la pala y la llevé a laminar. Le recortaron bastante sección de fibra y la laminaron de nuevo, creo que ha quedado muy bien y espero no tener ese problema.

La pala de timón cuando la llevé a laminar, con toda la sección que lijaron. El el centro ya se ve, un poco más amarillo, la espuma de poliuretano.

Luego, ya de noche, nos fuimos a dar una vuelta por las casetas del mundial, que estaban repletas de gente.

domingo, 31 de agosto de 2014

Fuegos artificiales

Os costará encontrar buenas fotos de noche, tomadas desde un barco. La larga exposición que necesitan no es compatible con el movimiento de las olas. Si además estás intentando fotografiar fuegos artificiales ni os cuento.

Este viernes por la noche, el Savreh salió con el grupo de Carpe Diem a ver los fuegos artificiales de los Santos Mártires que los tiraban desde la Grúa de Piedra. La flota la componíamos tres barcos. El Savreh salió con una niña y un niño, una doctora y yo. Ignacio se los estuvo pensando y al final no vino.

Este día además ha sido la botadura del "Groucho". El Groucho sustituye a la "Josefa", que estaba muy vieja. La Josefa ha sido durante muchos años el barco del comité de regatas del Real Club Marítimo de Santander y el nombre le viene de una empleada del club a la que se le tenía mucho cariño y por eso se le dedicó el nombre al barco. 



Era un barco muy adecuado para la función encomendada. Tenía un alto francobordo y mucha estabilidad, una despejada cabina, con mucho ángulo de visión y un mástil con varias drizas para las banderas usadas en las regatas (tiempos de salida, aplazamientos, recorridos...). Era de madera y por lo visto estaba ya muy deteriorada, así que se decidió construir un barco exactamente igual pero de aluminio. Se le ha llamado Groucho en memoria de Luis Prieto, un juez de regatas que ejerció durante muchos años (cuando más lo conocí fue cuando navegué en la flota de First Class 8). Luis Prieto tenía un parecido asombroso con Groucho Marx y con ese apodo era conocido.


Construcción del Groucho en aluminio, en el astillero, durante este verano.

Pues eso, que lo primero que hicimos cuando salimos de Puertochico, fue ir a ver el Groucho, que estaba en un muerto, frente al Marítimo, flamante, y lleno de banderas.


 El Groucho, en un muerto frente al Marítimo.

El muelle de Calderón, frente al Paseo de Pereda, estaba abarrotado de gente, paseando a lo largo de las carpas y casetas que se han instalado para el mundial de vela, que comienza la semana que viene. Desde el agua, olíamos las cocinas de las casetas, cocinando los pinchos. También había mucha gente que se preparaba para ver los fuegos artificiales.

 El muelle Calderón, repleto de gente.

Izamos las velas y fuimos hasta el páramo y luego ciñendo hasta la punta del puntal, donde habíamos quedado para fondear y cenar. 

 Puesta de sol. A la izquierda de la foto se ve la luz verde del Puerto de Santander que te indica que te estas saliendo por estribor de la canal de entrada.


Fondeó el Karen V, que es un Sun Odyssey 40  (para nosotros, como si fuera tierra firme), los demás nos amarramos a su popa, el Savreh estaba en el medio. Los del Savreh nos fuimos a cenar al Corto Maltés y luego nos trasladamos todos al Karen V, para que los niños vieran por dentro un barco grande. Luego vuelta cada uno a su barco, por lo que fue un trasiego de gente pasando de un barco a otro, de proa a popa y tratando de evitar que los barcos chocaran entre si.

Se me fundió la bombilla de la luz de estribor, por lo que íbamos tuertos y con tantos barcos por la bahía, yo no estaba muy tranquilo. Nos acercamos a la grúa de Piedra, paramos el motor y estuvimos viendo los fuegos a la deriva.





Llegamos a las 00:50 a Puertochico, los niños tenían cara de cansados pero se lo habían pasado muy bien. En el puerto estaban mis padres, que esperaban que hubiese venido Ignacio, a ver que decía. El malecón de Puertochico estaba lleno de basura, botellas, y chavales borrachos haciendo eses que acababan el "botellón". Mi moto, a pesar de estar aparcada en medio de todo ese mogollón, no sufrió ningún daño. 
Esta es la errática derrota de esta noche.