lunes, 11 de mayo de 2015

Varada y remolque

Ayer anunciaban un domingo buenísimo, con altas temperaturas y vientos suaves del sur.

En casa preparamos comida tropical. Atún a la tahitiana y de postre mango para los mayores. Con los pequeños no conviene hacer experimentos cuando vas de excursión, así que arroz, y el mismo atún, pero a la plancha. Todo ello regado con abundante tomate.

Antes de salir consulté la marea, la bajamar era a las 16:45 así que, como todavía no tenemos el bote en Santander, decidimos dejarnos varar y bajar a tierra a dar un paseo. Cuando llegamos al puntal, izé el timón y dándole avante suavemente, encajé la orza en la arena.

Todavía con el barco en horizontal, empezamos a comer, rápidamente, porque cuando empiece la escora va a ser difícil mantener los platos en la mesa. Con niños ya se sabe, que te lleva la comida más de lo que esperabas así que para el postre, hubo que quitar la mesa.




Como en el barco se estaba muy incómodo, nos fuimos a dar un largo paseo hasta la poza del segundo embarcadero. 

Ignacio se escurre...
A la vuelta, ya había subido la marea y estaba a punto de salir libre el barco. Cuando nos disponíamos a subir, el dueño de la motora que sale en la parte de atrás de la foto, con un gin-tonic en la mano, me reclamó que no había tenido en cuenta su borneo y se había pasado la tarde luchando por no pegarse a mi barco. Yo le contesté que, como era evidente no me había movido de mi sitio y que de haber estado a bordo, poco podía haber hecho ya que no me podía ir a otro sitio. El tío tenía ganas de discutir, por lo que hicimos caso omiso y subimos al barco, no sin antes, mojarnos un poco. 

En cuanto quedamos libres, nos fuimos a Santander y a la altura de Punta Rabiosa, un Sun-2000 que se había quedado sin motor y estaba fondeado en medio de la canal nos pidió remolque. Le echamos un cabo y a todo lo que daban los seis caballos, le acercamos a Puertochico.




La tarde se estaba estropeando, estaba refrescando del oeste y se estaba nublando. Cuando llegamos a Puertochico, el Sun 2000 se soltó y se metió en su sitio como pudo, agarrándose a otros barcos.

miércoles, 6 de mayo de 2015

¡Un verdel!

Por fin hemos pescado algo!

03 de mayo de 2015
Distancia: 9,3 Mn
Duración: 3h 13´
Avs: 2,9 knt
Max: 5,4 knt 

Tampoco es que lo hagamos intentado mucho, pero hemos conseguido sacar algo de debajo de la superficie del agua.
El domingo por la tarde, estaba nublado y hacía calor porque tiende a Sur, pero soplaba norte o nordeste flojo y había poca hola fuera de la bahía. Salimos con los niños a dar una vuelta.

Al poco de izar la mayor, saqué el génova a cubierta, lo apareje y lo izamos. Salimos de la bahía en ceñida, dando bordos y cuando pasamos por la Boca Chica, entre la península de la Magdalena y la isla de Mouro, largué la cazea porque íbamos a unos tres nudos, se supone que la velocidad ideal.

A la altura de Cabo Menor, noto tirones en el hilo y cuando recupero veo que viene un pez. ¡Zafarrancho de combate! ¡un cubo!, ¡los niños que se bajen!, suelto la caña... En cuanto lo subo vemos que se trata de un verdel o caballa. Debía pasar despistado en perpendicular al nuestro rumbo y se quedó enganchado, porque lo ha pescado el más inexperto de la bahía.












Lo metimos en un cubo y seguimos con nuestra ruta, muy pegados a la costa, nos asomamos a Cabo Mayor, vimos los acantilados hasta el cabo de Lata y nos dimos la vuelta. Los niños estaban un poco aburridos y se peleaban dentro, en la cabina.

Cabo Mayor, el faro, y los acantilados con el Panteón del Inglés, hasta Cabo Lata.
Cuando entrábamos, pegados a las Quebrantas, noto más tirones en el sedal. Íbamos a orejas de burro y tenia miedo a trasluchar si soltaba la caña. Me pongo a recoger como un loco y se conoce que con muchos tirones porque cuando estaba a punto de sacar del agua lo que parecía una dorada, se soltó. Hubiera sido el colofón a una tarde inesperada de pesca.

De todos modos, hemos alcanzado un hito, que es pescar con el barco. A la cazuela.


miércoles, 29 de abril de 2015

De las islas Shetland a los fiordos noruegos.



Un estupendo vídeo de una pareja, en un Hunter 19, en un crucero de dos semanas por el Mar del Norte, desde las Islas Shetland a los fiordos noruegos y vuelta: AQUI

lunes, 27 de abril de 2015

Pedreña

Hemos disfrutado durante tres años del barco amarrado en la Marina de Pedreña, ahora está en Puertochico.

La Marina de Pedreña es un puerto deportivo pequeño, en la parte SE de la bahía de Santander, cerca del estuario de la ría de Cubas, que viene del río Miera. Está muy protegido de los vientos del S y del W por la colina de Pedreña y de la mar del NW por la playa del Puntal. Tiene una capacidad de unos 250 amarres, gasolinera, una rampa de varada, vigilancia y marineros las 24h, un pequeño astillero al otro lado de la carretera, una escuela de buceo, alquiler de vela ligera y un restaurante que hace las veces de club marítimo en el centro del puerto.

El trato del personal es excelente, siempre hay marineros de sobra y normalmente, atentos a lo que sucede en el puerto; en invierno hay uno o dos, y en verano, puentes, o fines de semana hay más





Se encuentra en una curva de la canal de Somo, muy afectado por las mareas, de hecho, en mareas muy vivas tiene un calado en la boca del puerto de unos 30cm, hay zonas del mismo, incluso que se quedan en seco. El Savreh se quedaba pinchado en el fango en su sitio y, además de hacer malabarismos para usar el barco, había que cuadrarlo con las mareas para poder entrar o salir del puerto.

Foto tomada por mi hermano Álvaro de este invierno. Los barcos del primer y segundo pantalán están literalmente en el suelo.
Esto no es problema de las propias instalaciones del puerto, si no del Puerto de Santander, que no draga con frecuencia, es más,este invierno las Pedreñeras (que deben calar de 30 a 40cm) se han quedado varadas en plena canal sin poder acceder al embarcadero de Somo.

Tanto las Pedreñeras, como la Marina de Pedreña, son empresas concesionarias que pagan sus tasas al Puerto de Santander para que se les mantengan las condiciones de la bahía con las cuales se les concedió la concesión. Estas tasas, evidentemente, las revierten a los usuarios que luego sufren la falta de dragado del puerto.


Canal de Somo y su paso por Pedreña. A estas sondas habría que restarles además unos 30cm (captura de  pantalla de navionicswebapp)
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viernes, 24 de abril de 2015

A ver si cogemos marcha

Hoy he salido con los niños un rato por la tarde. Ya tengo aparejada la mayor en la botavara, pero hemos ido a motor. Soplaba oeste y en ocasiones lloviznaba.


Largamos una cazea por la popa, a ver si picaba algo a unos tres nudos. Nos asomamos a la playa de los Peligros y a la canal de Pedreña y nos comimos unos quicos un poco revenidos, del verano pasado.


Cuando llegamos a Puertochico dimos al barco un manguerazo fairy un un poco de brush. Tiene algo de verdín, que en la cubierta se cría muy bien durante el invierno.

jueves, 23 de abril de 2015

Vista aérea del Puntal


Impresionante vista aérea del Puntal que he tenido oportunidad de fotografiar desde lo alto de un edificio, en la parte más alta de Santander, en una visita de trabajo. De izquierda a derecha: Somo, el puente de la ría de Cubas y Pedreña.

lunes, 13 de abril de 2015

Canal de la Costa

Escapada de 40 minutos, desde las 14:00 después de terminar mis tareas diarias, hasta las a las 14:40 que tengo que recoger a la tropa.

Como es una bajamar muy viva, tanto que cuando salgo de Puertochico, araño con la orza la arena del fondo, librando las piedras y muertos del fondo, de milagro, voy a investigar la que según las cartas se denomina Canal de la Costa, que, junto con la Canal de la Huera Chica divide a los arenales de la bahía de Santander.


Me adentro en la canal guiándome por la aplicación de NAVIONICS ya de de los arenales sólo sobresale la parte norte, que tienen más altura, hasta que me tengo que volver a casa. Para probar cuan precisa es la cartografía, me desvío a un lateral hasta que pego con la orza. ¡Justo en la línea verde!. Como iba despacio, doy marcha atrás y de vuelta a Puertochico.

Saliendo de los arenales.