miércoles, 24 de junio de 2015

time-lapse El Puntal


El domingo fuimos a comer al Puntal, porque no daba la marea para ir a la playa de Pedreña.

Intentamos hinchar el bote pero a mitad de maniobra se me cayó la válvula boston al agua (otra vez). De todos modos, con el bote a medio hinchar, bajé a Ignacio y Sofía a la playa. Flotaba perfectamente, pero para remar, las chumaceras se hundían el en flotador cuando hacía fuerza y se giraba la pala de los remos, por lo que no avanzábamos. Para volver al barco, nos remolcó un amigo.  

Os dejo este time-lapse que hice como experimento, con la tablet, enganchada en la escotilla de proa. Entramos a vela en Puertochico, en el vídeo se pueden ver las trasluchadas del génova porque con nordeste, debido a los remolinos de los edificios y los otros barcos, en la canal central del puerto, a veces entra el viento de sureste.

martes, 23 de junio de 2015

Salida en solitario

De vez en cuando me gusta salir una tarde solo, simplemente a navegar. El jueves pasado aunque soplaban 7 nudos de NNE y la marea estaba subiendo, conseguí salir de la bahía y aunque la intención inicial era de dar la vuelta a las boyas meteorológicas que se sitúan frente a la Maruca, sólo logré llegar hasta Cabo Menor.



He tardado más en publicar el post porque he estado enredando con el editor de vídeos de windows...



miércoles, 17 de junio de 2015

Día incierto

Ayer el Savreh salió con el grupo de Carpe Diem. Fue un día diferente porque Álvaro González de Aledo, el organizador, este año ha decidido que se tienen que ocupar otros de la actividad, para que no dependa exclusivamente de él. Alvaro esta con el Corto Maltés de crucero en Francia.


Este día me tocaron las mismas niñas que la última vez pero con otro médico. Quedamos a las 15:30 como siempre. Estaba lloviendo así que en un principio nos refugiamos en la cabina. Soplaba nordeste pero de vez en cuando pasaba algún chubasco. El barco que salía de Pedreña decidió no salir pero los dos de Marina del Cantábrico y nosotros nos animamos. Pronto izamos las velas y fuimos al encuentro del Billy Budd y el Cherne. Cuando nos encontramos decidimos fondear en el Puntal ya que los niños, pese al frío, se querían bañar.


Pues eso, que se bañaron un buen rato y nadaron de un barco a otro, siempre sin soltarse de las defensas que dejamos amarradas a cabos por la popa, para que no se les lleve la corriente.  Mientras, los mayores estabamos con la ropa de aguas. Como al principio de la tarde hacia tan malo, habiamos quedado con los padres a las 19:00 en lugar de las 20:30 como es habitual asi que despues de dar una pasada por el Maritimo, volvimos a Puertochico.

lunes, 8 de junio de 2015

Escapada rápida a la Canal de la Costa

Hoy nos hemos escapado Mar y yo a comer al barco. Sigue haciendo bueno así que hay que aprovechar, que no se sabe como va a salir el verano.

Cogí unos pinchos de tortilla en el Quebec y después de recoger a Mar, aparcamos en el Muelle y salimos en el barco. A las 17:30 se acababa el tiempo de la zona  de aparcamiento limitado de Santander, la O.L.A. así que había que ir cerca. Nos cogía la bajamar así que decidí fondear en la Canal de la Costa

Vacié y limpié el baño (sigue sin haber depósitos al efecto en ninguna marina de Santander), y comimos los pinchos y un poco de comida liofilizada, como los navegantes oceánicos (un yatecomo de Gallina Blanca).


Un rato de sol en medio de la bahía, oyendo las olas romper en los sables del páramo y para Santander de nuevo cruzando la canal.

Un fondeadero privilegiado

Este domingo, windfinder nos tenía programado 15 nudos de nordeste y día soleado así que preparamos la comida y nos fuimos a pasar el día al barco.

El bote todavía está en su refugio invernal así que no podríamos bajar a tierra como quería Ignacio. Por no fondear en el Puntal, que ya habrá ocasiones de sobra en verano, decidimos ir a la playa de los Peligros, frente al Balneario, un poco resguardados del nordeste. Antes de salir de Puertochico, llenamos uno de los depósitos de gasolina.

Este pesquero gallego, con velas de huevo frito, lleva unos días en Santander.
Fondeamos con orinque, a unos 20 metros de los flotadores que delimitan la zona de baño, al lado de un Bavaria de 34 pies asturiano que iba en solitario de crucero.

La playa de los Peligros empieza a ganar ambiente estival.

Comimos en la bañera. Después de comer, mientras Mar tomaba el sol, los niños y yo jugamos unas partidas a los "piratas", un juego de cartas que le ha traído el Ratoncito Pérez a Ignacio.
Sofía dando un repaso a Ignacio.
Más tarde, Ignacio y yo decidimos bañarnos, la verdad es que el agua estaba fría y al primer intento, decidí no meterme. A la segunda fue la vencida, pero un cole rápido y afuera. Ignacio estuvo media hora subiendo y bajando por la escalerilla pero al final no se bañó.

El nordeste había bajado un poco, a las 19:30 levantamos el ancla y volvimos a vela a Puertochico, hasta el mismo amarre.

domingo, 31 de mayo de 2015

Colonia de gaviotas en Mouro

Ayer sábado fue el primer día de las salida del grupo de Carpe Diem. Una tarde magnífica. Soplaba nor-nordeste suave y una temperatura estupenda. El plan era desembarcar en la isla de Mouro para que los niños vieran la cría de las gaviotas en las rocas. 

La flota la formábamos cuatro barcos, uno de ellos un oceanis 47,3. En el Savreh salíamos dos niñas de 11 y 10 años, un doctor y yo. El Savreh salió el primero. Enseguida izamos las velas y ceñimos hacia la isla.

Rumbo Mouro.
Llegamos de dos bordos y fondeamos sin arrancar el motor. La isla, desierta. Nada más hacer firme el cabo del ancla, aparecieron tres zodiacs con al menos 20 buzos, de una escuela de buceo que venían a hacer su bautismo. También apareció la zodiac de la cruz roja que nos ayudaría a desembarcar y los otros tres barcos del grupo. De repente, una romería. 



No podíamos desembarcar porque la zodiac no podía pasar a la isla por encima de los buzos, que andaban por el fondo y podíamos ver sus burbujas. Decidimos esperar a que acabasen. Mientras, mis dos grumetillas se bañaron, por la cara que ponían, el agua debía estar helada, pero no dieron un paso para atrás en la escalerilla ni se quejaron ni un momento. Son unas valientes. Dimos cuenta de dos tartas de cumpleaños y luego las pasamos a otro barco, por medio de la Cruz Roja.

Cuando finalizaron el bautizo de buceo, se fueron y pudimos desembarcar.
El Savreh casi no se ve. 


Efectivamente, la isla estaba plagada de nidos de gaviota, cada nido tiene tres huevos, cuando hay alguno con uno o dos huevos, es que el resto ya han roto el cascarón y andan cerca, escondidos entre la vegetación. Los niños cogieron muchos huevos y polluelos para examinarlos, luego los devolvieron a los nidos. De color marrón y con manchas pardas, cuando eran cogidos, vomitaban lo que tenían en el estomago y se hacían caca. Las madres revoloteaban amenazadoras alrededor pero no llegaban a atacar.


Se nos hizo tarde así que volvimos en dos viajes de zodiac a los barcos, los que iban a Marina del Cantábrico primero y los de Puertochico, después. Como había caído el viento y teníamos prisa, regresamos a motor.

El Corto Maltés.

lunes, 11 de mayo de 2015

Varada y remolque

Ayer anunciaban un domingo buenísimo, con altas temperaturas y vientos suaves del sur.

En casa preparamos comida tropical. Atún a la tahitiana y de postre mango para los mayores. Con los pequeños no conviene hacer experimentos cuando vas de excursión, así que arroz, y el mismo atún, pero a la plancha. Todo ello regado con abundante tomate.

Antes de salir consulté la marea, la bajamar era a las 16:45 así que, como todavía no tenemos el bote en Santander, decidimos dejarnos varar y bajar a tierra a dar un paseo. Cuando llegamos al puntal, izé el timón y dándole avante suavemente, encajé la orza en la arena.

Todavía con el barco en horizontal, empezamos a comer, rápidamente, porque cuando empiece la escora va a ser difícil mantener los platos en la mesa. Con niños ya se sabe, que te lleva la comida más de lo que esperabas así que para el postre, hubo que quitar la mesa.




Como en el barco se estaba muy incómodo, nos fuimos a dar un largo paseo hasta la poza del segundo embarcadero. 

Ignacio se escurre...
A la vuelta, ya había subido la marea y estaba a punto de salir libre el barco. Cuando nos disponíamos a subir, el dueño de la motora que sale en la parte de atrás de la foto, con un gin-tonic en la mano, me reclamó que no había tenido en cuenta su borneo y se había pasado la tarde luchando por no pegarse a mi barco. Yo le contesté que, como era evidente no me había movido de mi sitio y que de haber estado a bordo, poco podía haber hecho ya que no me podía ir a otro sitio. El tío tenía ganas de discutir, por lo que hicimos caso omiso y subimos al barco, no sin antes, mojarnos un poco. 

En cuanto quedamos libres, nos fuimos a Santander y a la altura de Punta Rabiosa, un Sun-2000 que se había quedado sin motor y estaba fondeado en medio de la canal nos pidió remolque. Le echamos un cabo y a todo lo que daban los seis caballos, le acercamos a Puertochico.




La tarde se estaba estropeando, estaba refrescando del oeste y se estaba nublando. Cuando llegamos a Puertochico, el Sun 2000 se soltó y se metió en su sitio como pudo, agarrándose a otros barcos.