martes, 24 de enero de 2017

Fondeados en los arenales

Hoy, Sofía no ha ido al cole porque estaba un poco mala (en cambio hoy ya está muy revoltosa, mañana al cole otra vez) e Ignacio salía a las 16:30. En lugar de comer en casa hemos ido al barco.
Hemos fondeado en los arenales porque la pleamar era a las 14:30. El agua estaba muy clara y se veía con claridad el fondo de arena y toda la longitud del ancla. Soplaba un nordeste fresquito pero muy flojo. 


Nos hemos llevado de casa unos callos que estaban muy ricos y los hemos calentado en el cazo, pero luego a la hora de fregar los cacharros con agua fría y salada se han resistido. 
Hacia muy bueno y hemos comido fuera, en la bañera tomando el solete.
Sin novedad y después del café, fuimos a recoger a Ignacio que esta vez se lo perdió.

domingo, 22 de enero de 2017

Trabajos "indoor"

Es tiempo de reparaciones y trabajos de mantenimiento. Como todos los inviernos y como tengo dos juegos de cuarteles de madera, he cogido los que realmente uso, los he rascado con una espátula y los he lijado un poco (no hay que volverse loco). Luego los he barnizado con dos manos de Lasur y una mano de barniz satinado para exteriores.
Como quede y hasta el año que viene.

miércoles, 18 de enero de 2017

Mar de Liguria Ep.9 Mónaco - San Remo

23 de mayo de 2016
18,43 millas
3h 49min
Avg. speed: 4,83 knots


Este día, después de hacer la compra en un Carrefour, salimos de Mónaco con rasca y ola, pero de popa, sólo con el génova. 

El oceanográfico de Mónaco
Aunque el temporal de mistral nos dejaba el cielo despejado, encima de la costa italiana se cernían nubes sospechosas, que finalmente nos acabaron descargando una buena granizada cuando estábamos amarrando en el puerto nuevo de San Remo.


Un cumulonimbo sospechoso

Llegando a San Remo, el cumulonimbo nos descargó su carga de granizo.

San Remo
Aunque entramos en aguas territoriales con la bandera francesa, en San Remo hicimos el cambio de pabellón e izamos la bandera italiana.







miércoles, 7 de diciembre de 2016

Menos mal que nos dimos la vuelta

Al hilo de lo que comenta Álvaro en el anterior post, he analizado el track en el Google-earth que ahora mismo tiene fotografías de Santander en marea baja.
 También le he preguntado a un compañero de trabajo que estuvo remando en los bateles del club de remo de la Maruca.
Nos dimos la vuelta en el  lugar preciso pues la marea estaba baja, pero todavía no asomaban las rocas que se ven en la foto en medio de la bocana (debajo del nombre de "Los Cañones") y en la foto ya asoman porque se distingue que están más secas. 
Parece ser que hay que dejarlas por babor, pero es que además luego hay que acertar a pasar por el centro de las dos lastras que descienden (donde pone "Ria de San Pedro del Mar") y que son el acceso a una pequeña poza de arena que se podría considerar ya dentro de las Maruca y con más profundidad. Más adentro se ven los botes amarrados. 
Pues eso, que lo pruebe otro que a mi me da la risa, yo la seguiré yendo a ver en coche o corriendo por la senda costera. 

martes, 6 de diciembre de 2016

La Maruca

Distancia: 16,2 millas
Tiempo:    5h 32 min
Avs: 2,9 knts
Máx: 5,5 knts

Hoy es el día de la Constitución, festivo en toda España. En Santander está haciendo un tiempo muy bueno estos días, mientras en el resto de la península no para de llover. Le había dicho a Chete que si le apetecía dar una vuelta este día y se apuntó encantado.

Como ya desde hace días sabía que hoy no iba a hacer mucho viento, me había comprado en Godofredo una cacea muy "pro" que me preparó en la tienda, con plomos, quitavueltas, etc. Para los que no sabemos de pesca, una máquina...

No había una gota de viento, el que había era de Sur y estaba previsto que a las 13:00 rolase al este, nordeste, fuerza 2-3. 

Preparando la cacea.

El Palacio de la Magdalena

Salimos de Santander a motor y mientras salíamos de la bahía, sacamos las velas, pues ya las tengo guardadas, aparejamos el barco y las izamos. Por el abra del Sardinero, intentamos ir un rato a vela, a orejas de burro, al principio anduvimos un poco pero poco a poco nos quedamos sin viento así que arrancamos de nuevo el motor y como había muy poca ola decidimos intentar entrar en la Maruca, que lo tengo yo pendiente de hace tiempo.

La Maruca es una ensenada muy pequeña y con muy poco calado en la costa norte de Santander, está protegida por una pequeña península coronada por la Batería de San Pedro del Mar, una antigua batería costera, datada en 1660, ahora destinada a centro de interpretación del litoral. En la barra de la ensenada, la ola rompe mucho y es muy difícil entrar. En el interior, casi en la ría, antes de un antiguo molino de mareas se amarran unos quince botes y motoras pequeñas que en las bajamares fuertes se quedan en seco. En los dos lados del istmo de la península hay dos pequeñas playas de guijarros. Para entrar en la Maruca desde el mar, hace falta un bote muy pequeño, ser muy local y saberse bien las olas y las rocas.  

Nuestro "aproach" a la Maruca.

Según nos íbamos acercando, fuimos reduciendo la velocidad, pues el agua estaba muy limpia y veíamos claramente el fondo de arena, con lastras planas de roca de vez en cuando, hasta que llegó un momento que nos parecía que el fondo estaba demasiado cerca. 

La batimetría marcaba un mínimo de 2,3m pero no hay que fiarse demasiado, pues no es el topográfico de una parcela. Además quedaba todavía hora y media para la bajamar y tampoco era cuestión de quedarnos encallados en esa ratonera o peor, quedarnos encima de alguna roca; así que nos dimos la vuelta. Mejor verla en coche.

El fondo se ve claramente y parece demasiado cerca.
Enseguida salió el nordeste y volvimos ciñendo, de dos bordos, mientras nos preparamos un bocadillo, virada, y un cafelito, pues andábamos unos cinco nudos y pese a la buena temperatura, con el viento de proa hacía frío. Por lo menos estábamos navegando a vela, que casi ya no lo esperábamos.

Cabo Mayor, el Sardinero y la Magdalena.


Un café calentito para el timonel.
Sin más novedad, llegamos a Puertochico, eso sí, ni siquiera un amago de que mordiese algún pez, pese a la super-cacea. Le daremos otra oportunidad.
Ya en el pantalán, doblamos las velas y las metimos dentro de nuevo. El barco sigue en modo invierno.


lunes, 21 de noviembre de 2016

Mar de Liguria Ep.8 Isla de Santa Margarita - Mónaco

24,9 millas
6h 14min
Avg.speed: 4 knots

Este día nos levantamos en la isla de Santa Margarita con una  broma y  un frío pelón que nos costó quitarnos de encima ya  muy entrada la etapa  que la hicimos en su totalidad a motor y  rodeados de pequeñas medusas Velella-Velella.
Amarramos   en  la marina de Cap d'Ail, técnicamente en Francia, pero la verdad es que el final del pantalán era ya Mónaco  dónde nos recorrimos el circuito del Grand Prix  en bici.

Rada de Villefranche, donde estuve con Mar
 hace unos años pero en un barco mucho más grande.




Uno  de los estabilizadores de un megayate compañero de pantalan
A  continuación el vídeo de la etapa:






domingo, 9 de octubre de 2016

Megayate

Mira que vi superyates  en el viaje con el Corto Maltés en Cannes y Mónaco, pero el superyate de los superyates, el cojoyate, ha venido este fin de semana a Santander. 

Es de un banquero ruso, de 44 años y le ha costado 260 millones de euros, por no contar que ya se le ha quedado pequeño y se ha comprado otro mucho más grande.
Como somos muy de pueblo, esta tarde salimos a dar una vuelta para verlo. 






Hacia una tarde estupenda con viento del este, fuerza 4 y solete. 
Para que la tripulación no se me amotinase y como pensaba ceñir a la vuelta,  izé la mayor con un rizo. Fuimos  en popa hasta el muelle de Alvareda , donde estaba amarrado el superyate para verlo de cerca y nos dimos la vuelta, tenía dos hangares abiertos para desembarcar sus embarcaciones auxiliares. 


Para ceñir,  enrolle la mitad del génova y fuimos dando bordos hasta el Puntal. Cuando hace viento y reduces trapo, la verdad es que se pierde muy poca velocidad, por no decir ninguna, al menos ciñendo y se gana estabilidad, la caña no tira nada, no hay que estar pendiente del la escota de la mayor y la tripulación va más tranquila. Como la marea estaba baja, entramos por la canal del Puntal,  dando más bordos todavía porque como el viento era del este no daba de uno sólo, como cuando hace nordeste. Fondeamos a vela, que sólo había tres barcos y estuvimos un rato merendando y tomando un café. 

Esta foto va para Luis.
Levamos el ancla y sin arrancar el motor,  la vuelta también la hicimos a vela, como tiros. El gps marcó una punta de velocidad de 7 nudos.

Cuando estábamos recogiendo en Puertochico vimos aparecer el auxiliar del superyate, que parece la motora de robocop, que venía a recoger a los rusos en las escaleras  de la gasolinera. No veáis el publico que estaba ahí congregado. 


Aquí vienen los "badboys" en el bote de robocop a recoger a los dueños del barco.