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viernes, 8 de enero de 2016

Noches en el Puntal

Con el frío y desapacible invierno, los paseos por los pantalanes viendo los barcos escorando en sus propios amarres, castigados por los vientos del oeste, los palos desnudos y el soniquete de las drizas golpeándolos, siempre apetece recordar algunos momentos cálidos del verano, con un clima mucho más apacible y que se nos ha ido al otro hemisferio, con el que apetece pasar la noche fondeados en el puntal y en familia.

Si llegamos de noche y con la marea alta hay que procurar acertar el lugar de fondeo, en la canal, para no quedar varados durante la noche, no muy cerca de los chiringuitos y no muy cerca de los barcos que estimamos que vayan a pasar la noche. Poco después de las pleamares y bajamares hay que levantarse y comprobar el borneo debido al cambio de dirección de la corriente y el siempre temido garreo, no vaya a ser que amanezcamos en Pontejos, al fondo de la bahía. Ya se sabe, en la marina nunca se duerme seguido.

Por la mañana, el primero que se levanta, inevitablemente, y debido a lo justo del espacio, despierta a todos los demás. Asomar la cabeza para otear el día y salir a la bañera para secar el rocío con un trapo, si hace buena temperatura para desayunar fuera. 

Aquí van algunas fotos de un par de noches en el puntal de este verano.

Al amanecer, recuento de los barcos que han aguantado toda la noche.

En el chiringuito ha desaparecido cualquier rastro de la fiesta nocturna.

En el camarote de proa ya están roncando.


Una mañana brumosa.

Este se cayó de la litera durante la noche.


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