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martes, 26 de julio de 2016

Fondeados por la popa

 El domingo fuimos a comer al puntal. La bajamar era a las 13:30 y no daba para fondear en Pedreña. Después de comer, como hacia mucho calor, sobre todo dentro de la cabina,  decidimos amarrar el cabo del ancla por la popa para que se diese la vuelta el barco. De este modo el interior de la cabina estaba en sombra y entraba el viento fresco por la portilla. Nunca lo había probado pero la verdad es que  no cuesta nada y da muy buen resultado. Hay que tener la precaución de que el barco este siempre amarrado,  por proa o por popa, bien por el chicote  del cabo o bien por la mitad.  Lo curioso era ver a todos los barcos orientados con la prosa al viento y el mío justo al revés. Lo malo es qie alguna motora  pasó demasiado cerca de las popa,  rozando el cabo del ancla, supongo que creyendo que precisamente por la popa no había peligro. 

También Ignacio y yo estuvimos aprendiendo a remar en una piragua de aguas bravas que tenía un amigo. A última hora se estropeó el día y se nublo. 


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