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domingo, 28 de mayo de 2017

La cola del motor y el tomavistas

Las verdad es que debería hacerlo más a menudo, al menos dos veces al año pero al final sólo lo hago una. Como la cola del motor está permanentemente sumergida, requiere de más mantenimiento Que un fueraborda normal.
Hoy he madrugado y a las 7:30 estaba en Puertochico para sacar el motor del agua, quitar las algas y el caracolillo y pintar la cola con patente específica. Fijaros si era pronto que me encontré con el que hace el blog del tomavistas y estuve un rato hablando con él. 



Lo más dificultoso, sobre todo si lo haces sólo, no es sacar el motor del pozo, pues pesará unos 25kg. Lo más difícil es trasladarlo por el barco, bajarse al finger y bajar el motor, todo ello sin dar la vuelta al motor para no descebar el carter, no golpear la cubierta o las luceras y que no se caiga al agua. La próxima vez voy a probar a hacerlo dentro de la bañera protegiendo todo con sábanas viejas.

Después de rascar con una espátula y limpiar con un scotch britte y fairy para quitar la grasilla, se deja secar, se encintan los ánodos de sacrificio y se pinta con el spray de patente.


A la misma hora en el mismo lugar se pueden sacar fotos de motores roñosos o fotos tan bonitas como esta (eltomavistas):


1 comentario:

  1. Una de las tareas ingratas de llevar el fueraborda en un pozo. A cambio el motor no se sale del agua cuando le alcanzan las olas por la popa, y está más protegido en las maniobras del puerto.

    La última foto preciosa. He tardado varios minutos en entender la perspectiva. El reflejo no es en el mar, sino en un charco del espigón del Marítimo.

    Un saludo

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