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lunes, 8 de agosto de 2016

La ría de Treto


Los objetivos de este crucero para el día de hoy eran subir por la ría de Treto hasta el puente, e intentar quedarnos a dormir en Santoña para ver el pueblo. Si no hubiera sitio, siempre nos quedaría volver a Laredo. Habíamos descartados quedarnos en Colindres porque el puerto deportivo se encuentra a un kilómetro aproximadamente del pueblo, atravesando una zona bastante fea de polígonos industriales y concesionarios.

Los RX en el campo de regatas. Al fondo del todo, punta Galea (Bilbao)
Cuando salimos de Laredo, vimos que en el abra, estaban preparando un campo de regatas para los mundiales de RX que estaban celebrando en Santoña, vimos en una zodiac a José Manuel, un marinero del Marítimo. Soplaba nordeste y fuimos a vela todo el camino, doblamos el puntal de Laredo y pasando por los muertos del náutico, subimos por la ría. La marea estaba baja, por lo que no había mucha corriente.




 Un recorrido muy bonito porque vas paralelo a la "parte trasera" del puntal de Laredo, una zona más salvaje con algún camping y algún centro ecuestre que se intuye entre los eucaliptos y pinos de la orilla. Vimos también mucha gente a caballo paseando por la playa y metiendo los caballos en el agua. Muy bonito. 

El puente de Treto.
La parte giratoria del puente, tiene como eje el pilar central.
Llegamos hasta donde se puede llegar actualmente con un barco de vela, hasta el puente de Treto, de acero roblonado, de la escuela de Eiffel, Tiene un vano giratorio, ahora en desuso que permitía el paso de los barcos, que llegaban hasta Limpias y otros dos vanos de mayor luz, con estructura en arco, por encima de la plataforma. También entramos en el puerto de Colindres para inspeccionarlo y sin ver gran cosa, nos dimos la vuelta.

La marea ya estaba subiendo así que metimos motor y decidimos fondear a un lateral de la ría para comer. Estábamos solos, ni una ola, ni un ruido, ni un alma, ni un coche, en mitad de las marismas, eso sí, mucho calor, que solucionamos amarrando el fondeo por la popa.

Nuestra brevísima estancia en el puerto de Santoña
Después de la siesta decidimos ir a Santoña a ver si hacíamos noche, a medida que nos acercábamos veíamos el bullicio de la regata, los de la organización, cruceros franceses que salían del puerto, supongo que por no haber encontrado sitio. Primero nos amarramos en la gasolinera para preguntar, no nos quedamos en ella porque ponía un cartel bastante clarito "PROHÍBIDO AMARRAR DE DÍA O DE NOCHE", luego nos amarramos en los pantalanes de tránsito, que en principio estaban reservados para la organización de la regata. Le preguntamos a un inglés y no quiso pringarse, luego desembarcamos Ignacio y yo y fuimos a la capitanía, pero no habíamos andado ni cien metros cuando me llama Mar, que se había quedado en el barco, que había un extranjero riñéndola como un energúmeno, que en menos de dos minutos saliésemos pitando de allí, así que con la misma, nos fuimos a Laredo de nuevo.

En la oficina de Laredo, pese a haber enviado toda la documentación de los amarristas a la capitanía por ser fin de mes, habían hecho una fotocopia de la mía porque sabían que íbamos a volver con el rabo entre las piernas.



Por la noche, nos dimos de nuevo una vuelta por Laredo, nos tomamos una sidra con una máquina de escanciar que manejaban los niños y la primera parte de la cena, la verdadera cena, en el barco.

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